Mejor que lo sepas antes de querer ser líder

julio 19, 2019

 

Trabajar solo, o reportar a alguien sin que nadie te reporte, es significativamente diferente que tener la responsabilidad sobre un equipo de trabajo que te reporta.

Un pecado típico en las empresas es nombrar supervisor al mejor colaborador del área. Ejemplo: el mejor Analista de Créditos es nombrado Supervisor de Créditos. Nada asegura que, por ser el mejor colaborador, vaya luego a ser el mejor supervisor. Personalmente cometí ese pecado y le ofrecí a quien mejor se desempeñaba en un sector, la responsabilidad de liderarlo. A los 6 meses, me quedé sin supervisor y sin ese colaborador con mejor desempeño; a pesar del coaching, no lograba tomar el liderazgo (se notaba que no estaba cómodo) y ya no podía (y él tampoco quería), volver al puesto anterior; no quedaron alternativas.

 

Liderazgo es primordialmente “factor humano”: el líder debe dedicar una gran porción de su energía a temas del factor humano. En su trabajo, lo técnico deja de ser lo primordial.

En empresas. Quien planea hacer una carrera profesional en una empresa, incluyendo posiciones de liderazgo, debería iniciar cuanto antes el desarrollo de habilidades específicas de liderazgo. Lo técnico podrá dar el acceso a la primera posición de liderazgo, pero luego, ya no será suficiente.

En tu emprendimiento. Quien emprende, esté total o mayormente focalizado en lo técnico, y piense que lo va a seguir estando al menos por algunos años hasta que el emprendimiento empiece a estabilizarse, debería ir planeando que en algún momento precisará asistencia profesional en temas de recursos humanos. Fue muy interesante leer en 2017 el caso de Uber: con el área de Recursos Humanos limitada en sus funciones, se creó una cultura organizacional tóxica, que concluyó en que su fundador, el programador Travis Kalanick,  ¡debiese renunciar a su posición de CEO! (mirá la nota de la época).

https://www.nytimes.com/2017/06/21/technology/uber-ceo-travis-kalanick.html

Personalmente, he tenido la oportunidad, varias veces, de intercalar posiciones con y sin responsabilidades de liderazgo de equipos. Ninguna es mejor o peor, sí son muy diferentes. Es crucial, si estas planeando ocupar una posición de liderazgo, conocer los cambios que el mismo trae aparejado. A continuación, siete de ellos:

 

  1. No hay nada más importante que tu gente. Si bien como colaborador individual invertís tiempo en el desarrollo de relaciones personales, como líder, el equipo deberá estar siempre primero; deberás atender infinidad de situaciones relacionadas al factor humano: desde el otorgamiento de permisos, pasando por dar coaching o feedback, atender problemas de desempeño o compromiso, dar reconocimientos y hasta la solución de conflictos entre colaboradores. Tu atención a ellos, ayudará a que tus colaboradores confíen en que los lideres, y el compromiso será una posible consecuencia.
  1. Tu éxito depende del trabajo de todos. Ya no estás solo, y tu trabajo, es el reflejo del trabajo de tu equipo. Tendrás objetivos y responsabilidades, y un equipo para lograrlos. Entre todos. Será imposible que intentes ponerte al hombro todo el trabajo. Tu logro será permitir que tu gente logre. Será imperioso manejar la agenda colectiva, desarrollar confianza en el trabajo de los otros y delegar, manejar la ansiedad que puede generar el ser responsable de lo que el equipo haga, sin tener pleno control sobre lo que haga. Esto implica la necesidad de seleccionar y desarrollar a tus colaboradores. El líder es como un director de orquesta: debe lograr la alineación y coordinación de todos, marcar el ritmo; es el responsable ulterior del resultado. Además, para su equipo es el referente, y para los de afuera, el representante. Las expectativas de todos están en ese “director”, y en nadie más.
  1. La inteligencia colectiva es más importante que la tuya. Tu rol será potenciarla. Y una herramienta fundamental para lograrlo, será “escuchar” más que hablar. Es muy habitual que los líderes partan de la premisa de que al convertirse en líderes les llegó la hora de decir lo que hay que hacer. Por el contrario, debería ser la hora de escuchar a los demás, para captar las otras perspectivas e ideas.
  1. El clima laboral está altísimamente influenciado por tu comportamiento. Estarás expuesto (como si estuvieses en un escenario, con un micrófono), te observarán (lo que hagas, o dejes de hacer, digas, o no digas), opinarán de vos, y juzgarán. Hay comportamientos que entonces cobrarán significativa relevancia: liderar con el ejemplo; tratar con respeto y educación; tener autocontrol; recordar que nos comunicamos no sólo con el lenguaje, sino también con el para-lenguaje (entonación, silencios, etc.) y el lenguaje corporal (postura, expresión facial, etc.).
  1. Es imposible que sepas todo. Como un director de orquesta, que debe conocer muy bien la técnica de algún instrumento, pero es imposible que sepa la de todos, el líder tampoco puede pretender conocer todos los aspectos y detalles de los temas bajo su responsabilidad. Le exigirá la humildad de pedir explicación muchas veces. Todos sabemos que ni Superman ni la Mujer Maravilla existen, así que no hay problema en mostrarse vulnerable (en situaciones así u otras).
  1. Soledad y presión te acompañarán algunas veces . A pesar de estar rodeado, el líder deberá tomar decisiones, formarse opiniones, dar recomendaciones, “jugársela”, y muchas veces en esos momentos se sentirá solo. Como cuando vemos en las películas que los romanos dudan en subir o bajar el pulgar: el líder sentirá quizás la presión, y eso podrá traer ansiedad y estrés. Ser adaptable y flexible, ayudará a ser resiliente, y poder así aguantar, recuperarse en situaciones difíciles y seguir firme.
  1. Las habilidades que te abrieron la oportunidad de tomar la posición de liderazgo, no serán las mismas que te ayudarán a ser exitoso en ella. El líder deberá incorporar nuevas y variadas habilidades, que van desde el uso de diversos estilos de liderazgo, la realización de entrevistas de selección de personal, pasando por el gerenciamiento del cambio, el gerenciamiento de riesgos, hasta el pensamiento y planificación estratégicas. Por mencionar unas pocas.

 

Tomar la responsabilidad de liderar un equipo es cruzar una puerta.  Puede ser que ames lo que encuentres del otro lado, puede ser que no. Tu trabajo, definitivamente, ya no será el mismo.

 

Hernán R. Rocha

Consultor de empresas, facilitador, entrenador, coach

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